Capella de Santa Agnès

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Uno de los orígenes del cristianismo en Eivissa se encuentra en esta cueva de Sant Antoni (colindante a la zona deportiva de Can Coix) donde se profesaba culto a la mártir romana Santa Inés desde tiempos inmemoriales. La leyenda dice que la primera imagen de la santa que se veneró en la capilla llegó gracias a una tormenta: un asustado pasajero de un navío prometió regalarla si llegaban sanos y salvos a algún puerto.

Este es otro de los numerosos sitios que muchos ibicencos conocen de referencia pero que todavía no han pisado. Y eso que ahora está abierto al público (de martes a sábado, de 9:30 a 13:30). La capella de Santa Agnès fue uno de los primeros templos cristianos en Eivissa. Hay distintas versiones sobre su origen: para algunos historiadores, la cueva se convirtió en lugar de culto durante la época paleocristiana (I-IV dC), para evitar las persecuciones romanas.

Frente a este origen catacumbario, otros estudiosos defienden que el culto cristiano de la cueva se originó en época musulmana. De hecho, las excavaciones arqueológicas que se efectuaron en 1907 sacaron a la luz gran cantidad de cerámica de época árabe. Y, lo más importante, sacaron a la luz el templo subterráneo, del que se suponía su existencia por documentos del siglo XVI. La leyenda oral también recordaba que en esa cueva con manantial interior (ahora no se ve) se celebraban ritos litúrgicos en la antigüedad (esta versión también la recogió el archiduque Luis Salvador ya en la segunda mitad del siglo XIX).

El ser el primer lugar de culto cristiano de Sant Antoni también habría propiciado que se intentara levantar la primera iglesia del pueblo en la misma zona (donde ahora se encuentra el restaurante Sa Capella), aunque este templo, del que se levantó la estructura, nunca se llegó a finalizar.

De hecho, el culto a Santa Agnès (Santa Inés) que se profesaba en la capilla se trasladó a la parroquia erigida en Corona, de ahí que la santa pasara a dar nombre al pueblo.